Es por eso que aprovecho este momento de tranquilidad y, mientras me tomo un rico té verde que calma un poco los efectos de mi perenne resfriado otoñal que, estoy segura, se alargará durante casi todo el invierno, he decidido hablaros de un tema que me vuelve loca: la cosmética ecológica. Aunque mis amigos suelan tacharme de repelente por que me encantan las tiendas orgánicas, el tofu y los supermercados Veritas, como buena adicta a la cosmética, no puedo dejar de aplaudir las iniciativas de las firmas de belleza que procuran que su actividad impacte del menor modo posible en el medio ambiente. Además, y aunque a muchos escépticos estos actos les parezcan una tontería, el uso de productos químicos y sintéticos en la cosmética también ha disparado el número de personas alérgicas a estos componentes creados de forma artificial. Así que yo no lo dudo y me sumo a la belleza verde, ya sea tanto por el bien de la salud del planeta como por la de mi piel, que también lo vale. ¡Y mucho!
Así pues, cada vez son más la marcas de belleza que contribuyen a mejorar la situación del medio ambiente con la fabricación de productos 100% naturales cuyas materias primas provienen de la agricultura ecológica. Y ahora viene el momento que más me duele, por el hecho de tener que desvelaros el nombre de la marca mágica que, en muy poco tiempo, se ha convertido en uno de mis secretos de belleza más bien guardado, una de mis marcas favoritas y, además, 100% responsable: Aveda. Una firma de filosofía natural cuyos productos sólo pueden adquirise en el Centro Aveda de Madrid y en los salones de peluquería y belleza asociados de la firma que pueden encontrarse por toda España, y entre los cuales destaco Le Salon, en Barcelona y Heisei, en Valencia. En su oferta, Aveda cuenta con velas, perfumes y productos de maquillaje y para el cuidado de la piel y el cabello (indispensable la línea Dry Remedy para tratar el encrespamiento del cabello seco y los maravillosos sprays chakras que estimulan el bienestar del cuerpo y la mente) formulados estrictamente a base de plantas orgánicas y productos totalmente naturales. Pero aún hay más, porque la filosofía de esta compañía americana nacida en 1978 va mucho más allá de las materias primas naturales, y es que su producción sólo se abastece de la energía eólica, el 80% de sus envases provienen de materiales reciclados y desde 1999 impulsa la Campaña del Mes de la Tierra que recauda fondos de la venta de sus productos para destinarlos a causas sociales y medioambientales. Evidentemente, sus productos son de una calidad altísima e intachable y sus fragancias frescas, verdes y terrenales; así que ¿alguien necesita más argumentos para lanzarse a probar Aveda y comprobar sus resultados?

A parte de Aveda, otra de mis marcas fetiche en cosmética natural es Alqvimia, una firma que rescata la manera de hacer de los antiguos alquimistas y perfumistas artesanales. Basándose en la cosmética natural y en las materias más puras, Alqvimia crea unos productos de un lujo exquisito para conseguir el verdadero equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Productos faciales, corporales y de tratamiento spa entre los que destaco el Aceite Reafirmante Corporal, la loción facial Agua de Rosas y la emulsión desmaquillante Ylang Ylang, todos capaces de convertir mis experiencias de belleza caseras en una auténtica delicia para los sentidos gracias a sus texturas, aromas y resultados. Si os animáis a probarla, los productos Alqvimia están disponibles en perfumerías selectivas y en los Alqvimia Beauty Spaces (en Barcelona podéis encontrarles en Rambla Catalunya, 24).

En definitiva, dos opciones más que notables para cuidar nuestra piel a la vez que cuidamos también el medio ambiente. Y es que, por mucho que se diga, no es tan difícil contribuir minímamente a mejorar el planeta, y si además puede hacerse cuidando nuestro aspecto y mejorando nuestra piel, la recompensa por el esfuerzo es doble. Así que, hacedme caso y no espéreis más para volveros un poquito más verdes con estas lujosas propuestas de cosmética ecológica. Vuestra piel y la Tierra nunca estarán más agradecidas.

