miércoles, 29 de diciembre de 2010

Are you ready for the party?

Pasadas las comidas tradicionales de Nochebuena y Navidad, llega el momento de vivir la noche más mágica de estas fiestas: Nochevieja. Noche cool donde las haya, convive con los excesos, la belleza y la alegría por el nacimiento de un nuevo año. Siempre he vivido con ganas y fervor una de las noches más especiales del año. Tengo recuerdos de las fiestas que organizaban mis padres en casa, que acaban con chocolate y churros a las ocho de la mañana; de la primera Nochevieja en la que salí con mi amiga Laia, cuando teníamos 16 años y ni idea de nada; y de todas las que han ido llegando a posteriori, unas mejores, otras peores, pero todas especiales, por el aura mágica que desprende esa noche. Evidentemente, este año no podía ser menos. Un año excitante y excesivo como ha sido este 2010, repleto de cambios en el trabajo, de nuevas amistades, de locuras inventadas y otras revividas, de risas infinitas, de descubrimientos de moda en estado puro y, sobre todo, de salud y alegría, no podía despedirse de otra manera. A dos días de la Nochevieja ya tengo ganas de empezar a celebrar la despedida del 2010. Yes! I'm ready for the party, baby!

Es imposible negar que la noche de fin de año es aquella en la que la moda brilla, renace y se reinventa. Los instintos se dejan llevar, las vergüenzas se pierden en el camino y nadie mira de reojo ningún outfit creado con excesos. Si a esto le añadimos la infinidad de tendencias que conviven esta temporada, tendremos multitud de propuestas infinitas para satisfacer todos los gustos: vestidos joya, print animal, cuero, estilo barroco, boho, lady, paillettes... Mil opciones para cada look, fiesta y estado de ánimo. ¿Cómo no dejarse arrastrar con semejantes bellezas?

(Vestido asimétrico con manga en tul de Stradivarius)


PULL & BEAR · SHOWROOM
(Vestido de Pull&Bear drapeado en beige con paillettes doradas –29,99€–)

PULL & BEAR · SHOWROOM
(Opción de Pull&Bear apta para las más romanticas: vestido de corte princesa en terciopelo negro con escote corazón y falda de tul 29,99€)

Un pequeño aperitivo de las propuestas de las
cadenas más low cost, para lucir como un bellezón en Nochevieja sin dejar los bolsillos temblando. Las que tengáis un presupuesto más amplio o simplemente busquéis la inspiración en las grandes firmas, podéis daros una vuelta por www.theoutnet.com y encontrar estilazos a precios realmente asombrosos:

(Vestido de seda satinada en rosa chicle con lazada, de Sara Berman, 114,65€ en theoutnet.com)

(Vestido de print animal en gris de Proenza Schouler, 397,74€ en theoutnet.com)

(Vestido strapless en azul noche con cinturón de lazada en piel, de Alexander Wang, 428,62€ en theoutnet.com)

(Vestido estilo boho en rosa bebé de seda y organza de Stella McCartney. Ideal para una Nochevieja romántica, 397,50€)

Como véis, la multitud de opciones para esta Nochevieja es casi inacabable. Con tantas propuestas en el mercado
, presiento una noche de tendencia al máximo. Aunque todavía no lo tengo 100% decidido, sí sé que quiero un look rompedor, con aires barrocos y sutiles toques de encaje. Recordad que, en una noche tan especial, no debéis olvidaros del toque que aportan los zapatos, que este año se convierten en el centro de atención del look. Eso sí: siempre aportando un toque de elegancia y sofisticación, huyendo por un día de las botas mosqueteras, las zapatillas y las bailarinas. ¡Arriba los taconazos!

Para complementar el look con un maquillaje y un cabello perfectos, dejaros llevar por aires naturales marcados por una piel jugosa y limpia. El truco está en estilos que contrarresten los excesos del vestido. Como en toda la temporada, el look de los años cincuenta manda, así que no temáis en exp
erimentar con moños italianos a lo Grace Kelly o con el mítico peinado peek-a-boo-bang que tapaba un ojo a Veronica Lake. ¡Sofisticación en estado puro!
Las que ni por una noche al año queráis renunciar a vuestro estilo boho, podéis optar por cambiar el look diario por coletas de caballo cardadas en la base, trenzas en espiga a un lado con mechones sueltos en la parte delantera o moños desfilados.
Escojáis el estilo que escojáis, estoy segura que esta Nochevieja será perfecta. Desde aquí os deseo un trendy y felicísimo 2011 ¡Hasta el año que viene!

viernes, 26 de noviembre de 2010

Reflexionando sobre alianzas

Desde hace unos días todos estamos como locos con la nueva colección de Lanvin para H&M: blogs, revistas, televisión... no hay ni un sólo medio de comunicación que no se haya hecho eco de la nueva inmersión de una marca de lujo en la cadena de ropa sueca. Y, aunque sé que el año pasado yo también os bombardeé emocionada con el lanzamiento de la colección de Jimmy Choo para H&M, este año llego a la nueva colección de Lanvin con hastío y un poco aburrida de estas alianzas. Cuando se publicaron las fotos de la nueva colección, mi amiga Magda y yo no tardamos nada en hablar del tema, emocionadas ante los vestidos, abrigos y demás complementos de Lanvin para H&M.

Pero, sin apenas darme cuenta, la cara de Magda pasó de la emoción consumista a la seriedad, preguntándome si realmente pasaría las horas de cola, frío y cansancio para comprarme algo de la colección de Lanvin en H&M. Yo, sin apenas pensarlo, le respondí que probablemente sí, convencidísima de mi respuesta y sin percartarme, por segunda vez, que mi ilusión también se desfinflaba. Fue en ese momento cuando las dos admitimos que, por enésima vez, acabaríamos pasando de largo de la alianza entre lujo y mass market, y que pronto nos olvidaríamos de su existencia, hasta nuevo anuncio de H&M.

Días después, estando en casa con Él viendo la tele sin hacerle demasiado caso, miré con cansancio la publicidad de Lanvin para H&M en la tele y ya me convencí totalmente de la evidencia: estoy totalmente saturada con este tipo de colecciones. Me encanta la moda y, como consecuencia, disfruto admirando las propuestas de las marcas de lujo, como la misma Lanvin, Dior, Chanel, Hermès, Marchesa, etc. Aún así, mi pasión por la moda va más allá de lucir sólo una marca; mi visión se cimenta más bien en inventar, jugar, transgredir, en sentir ese gusanillo que se te cuela en el estómago cada vez que consigues un look con el que hacía tiempo que soñabas y con el que estás segura que no dejarás a nadie indiferente. Mezclar, explorar, recorrer rincones secretos donde encontrar un tocado, un abrigo, un vestido o unas simples medias que harán que tu outfit sea totalmente diferente. Por eso os hablé en la última entrada de Lady Gaga, porque, más allá de Galliano y Lagerfeld, para mí la moda es algo que se siente, que se explora, que madura contigo, que crece y que te emociona. Por eso empiezo a estar cansada de las alianzas entre lujo y mass market, ya que convierten la belleza de la moda en puro marketing, incitando a pagar precios astronómicos para una cadena de consumo –en circumstancias normales, ¿quién paga 190 euros por un vestido en H&M?– por un vestido que, por mucha etiqueta de lujo, seguirá siendo, pues eso, de consumo. Es por eso que acabo de darme cuenta por qué siempre, a la hora de la verdad, acaban desinflándome estas alianzas con grandes diseñadores y, aunque confieso haber picado con accesorios de Sonia Rykiel y unos zapatos de la colección de Viktor&Rolf para H&M, la verdad es que cada vez estoy más lejos de estas alianzas más cercanas al marketing que a la esencia de la moda. ¿Qué pensáis vosotros?

miércoles, 6 de octubre de 2010

Esa extravagancia llamada Lady Gaga

En una de mis entradas antiguas, en la que analizaba algunos de los peores estilos que desfilaron por la alfombra roja en los últimos premios Grammy, coloqué a la extravagante Lady Gaga como una de las peor vestidas –título que también le otorgó la cadena Fox, proclamándola la estrella peor vestida de 2009–. Fue una decisión que os disgustó a algunos, que considerábais que no debería haber degradado de ese modo a Lady Gaga.

En esa lista sólo expresé mi opinión. No soy una detractora a ultranza de Lady Gaga, pero tampoco alabo sus vestidos geométricos, sus peinados imposibles o que aparezca en una entrega de premios cubierta de carne cruda. Pero aunque yo pueda preferir mil veces cualquier vestido hippie-chic que lleve Whitney Port, sé reconocer que Lady Gaga ha revolucionado como nadie dos mundos que últimamente vivían inmersos en una declarada crisis de creatividad: la música y la moda. Creándose a sí misma de la nada, la cantante se ha moldeado hasta convertirse en la diva del pop que vemos hoy. Algunos ven influencias de David Bowie, Madonna, Michael Jackson o Prince. Para mí, es sólo ella, la única capaz de triunfar revolucionando un mundo que hacía mucho tiempo que ningún cantante se atrevía a revolver y convulsionar: la moda. Sin la moda, Lady Gaga no es Lady Gaga; ella misma reconoce que ésa es la clave de su éxito e incluso piensa en qué vestido se pondrá para cantar cada una de las canciones que compone. La artista dispone hasta de Haus of Gaga, su propio equipo de expertos que desarrolla sus looks, sus peinados y sus estilismos para cada ocasión. Puede que sin ese estilo tan suyo, Stefani Germanotta, una cantante morena, con una voz ultra potente y que tocaba el piano desde los 4 años, nunca hubiera triunfado.

Para ello, tuvo que inventarse a Lady Gaga. Y el resto, es historia.

Desde su primera aparición pública en 2008, después de lanzar su álbum súper hit, The Fame, Lady Gaga es motivo de controversia. Lazos hechos con cabello, incrustaciones de pedrería en la cara, apariciones con el rostro cubierto, gafas de sol casi opacas o maillots son algunos de sus atuendos. Todo es posible para Lady Gaga.
NEW YORK - SEPTEMBER 14:  Musician  Lady Gaga performs at the Lady Gaga and the launch of V61 hosted by V Magazine, Marc Jacobs and Belvedere Vodka on September 14, 2009 in New York City.  (Photo by Stephen Lovekin/Getty Images)

LONDON, ENGLAND - MARCH 01: Lady GaGa attends the Mac Viva Glam Launch hosted by Sharon Osbourne at Ill Bottaccio on March 1, 2010 in London, England. (Photo by Ian Gavan/Getty Images)

NEW YORK - FEBRUARY 10: Lady Gaga attends the amfAR New York Gala co-sponsored by M.A.C. Cosmetics to Kick Off Fall 2010 Fashion Week at Cipriani 42nd Street on February 10, 2010 in New York, New York. (Photo by Larry Busacca/Getty Images)

Modistos de la talla de Marc Jacobs, Donatella Versace o el malogrado Alexander Mcqueen han alabado sus cualidades; del mismo modo que estilistas como Eugene Souleiman, reconocido peluquero neoyorkino al que entrevisté en un viaje de la firma Wella en Croacia, y que destacó a Lady Gaga como la celebrity actual más vibrante, chocante y con una tremenda personalidad. Las demás artistas siguen su estela, como Christina Aguilera, que ha vuelto con un look totalmente futurista a lo Gaga o Rihanna.¡Hasta Paris Hilton se apuntó a la moda del lazo en el pelo! (sin mucho éxito de creatividad, por cierto)
41365, NEW YORK, NEW YORK - Tuesday June 8 2010. Christina Aguilera dons sparkly tights and some skin-tight red hot pants as she performs on The Today Show. Xtina was promoting songs from her new album Bionic . Photograph: JGM, PacificCoastNews.com
(Christina Aguilera con un look muy Lady Gaga)

Grace Jones la acusa de copiarle el estilo, pero yo tengo admitirlo: me guste o no, debo reconocer que nunca habíamos visto nada igual. Lady Gaga ha creado un nuevo mundo, que todavía restaba inexplorado en la moda. ¿Vosotras os quedáis con esta revolución?

martes, 5 de octubre de 2010

¡Se acabó la pausa!

Sé que llevo un montonazo de tiempo sin escribir, y que siempre prometo no volver a abandonar este rincón tan mío. No volveré a pediros disculpas de algo que luego no cumplo: la verdad es que a veces ya puedo quedarme horas y horas delante del ordenador, que no se me ocurre absolutamente nada que contaros. Así que, antes de aburriros con tonterías vacías, prefiero mantenerme en blanco. Todo este verano he estado tan vacía de ideas, que he llegado a sentir hasta miedo de mi futuro, ya que sin ideas, no escribo y si no escribo, no trabajo. El cansancio, la saturación y una época no tan buena como habría querido en la revista han mermado mis fuerzas, mi inspiración y mi pasión por la moda y la belleza cada vez desembocaban más hacia la indiferencia. Pero ya es septiembre, el mes de la rentrée, como recuerdo haberos dicho el año pasado. Se que parece extraño, pero este soplo de aire frío otoñal me está recuperando de mi hastío interior, y por fin he decidido echar un vistazo al blog y reconciliarme con sus páginas.
Así que, con la llegada de la nueva temporada, intentaré volver a inspirarme, a buscar tendencias, productos de belleza que me chiflen, it-girls a las que no perder de vista... Sólo falta esperar que, los que todavía os paséis por aquí de vez en cuando, tengáis ganas de volver a leerme. ¡Besos trendy!

jueves, 1 de julio de 2010

Recordando a Farrah

Vivimos la época de la mitificación. Celebrities, iconos, estrellas... la cultura de masas actual nos lleva a endiosar a cualquiera persona que haya tenido la suerte o desgracia de convertirse en estrella mediática. Es lo que pasó con Michael Jackson, quien, después de años olvidado y siendo recordado sólo como objeto de mofa de películas y programas de televisión, ha revivido después de su muerte un éxito que ni siquiera él habría imaginado. La michaelmanía dura ya un año, muy a mi pesar, que no soporto ni su música, ni sus bailes, ni su aspecto. Pero qué le vamos a hacer, es lo que tiene la mitomanía. Así que, justo cuando se cumple un año de su muerte, son numerosos los programas de televisión y radio que se suceden para recordar al Rey del Pop. Y entre tantos thriller, guantes, sombreros y moonwalks me doy cuenta de que hay una estrella que también se fue el 25 de junio de 2009 y que nadie se empeña en recordar. Ya es mala suerte que, la estela de Farrah Fawcett, ese ángel que marcó un estilo y creó la tendencia más imitada de la década de los setenta, haya quedado eclipsada por la de otra celebrity. Muchos dicen que Farrah ya vivía en el olvido, después de años de problemas con las drogas y de estúpidas rupturas y reconciliaciones con Ryan O'Neal, pero, qué queréis que os diga, este post me apetece dedicárselo a ella, porque ya está bien de destinar mis entradas a iconos de estilo que apenas han pasado la veintena. ¿Y por qué Farrah? Porque llegó en un momento en el que la moda no era ni tan mediática ni tan de masas, y ella la revolucionó con su melena de ondas doradas, sus shorts y su bronceado californiano. Y porque es verano y no hay mejor manera de definir esta deliciosa estación que hablando de su estilo fresco y veraniego.



Con un físico impresionante, marcado por sus ojazos azules y una larga melena rubia, Farrah Fawcett saltó a la fama mundial en 1976 con su papel de Jill Monroe, el ángel de Charlie más famoso de la mítica serie de Aaron Spelling. Aunque los tres ángeles revolucionaron la moda y la televisión, Farrah Fawcett consiguió llegar hasta el corazón de los espectadores mucho más de lo que nunca lo harían sus compañeras, Jaclyn Smith y Kate Jackson. De repente, todo el mundo quería a Farrah. Las chicas soñaban ser como ella y los chicos directamente soñaban con ella. El estilo Farrah se extendió como la pólvora y su melena, de largo cabello dorado con mucho volumen y cortado a capas, empezó a ser imitada en todo el mundo, desatando una fiebre de miles de clones suyos alrededor de todo el planeta. Farrah exportó el estilo de la típica chica californiana, rubia, guapa, atlética y bronceada, por todo el mundo, a pesar de que su trabajo en Los Ángeles de Charlie duró sólo una temporada, ya que abandonó la serie para probar suerte en el cine, y fue sustituida por Cheryl Ladd, quien nunca logró hacer sombra a su recuerdo.


(Farrah Fawcett en los setenta luciendo su mítica melena a capas)

Guapa a rabiar –su indiscutible belleza y envidiable figura la llevaron a posar desnuda en Playboy con 50 años, tras anunciar haber superado su adicción a los narcóticos–; guste o no, Farrah fue uno de los iconos de moda más indiscutibles de los setenta, con un estilismo muy marcado por shorts de talle alto, zapatillas deportivas, camisetas ajustadas, vaqueros acampanados y vestidos largos de corte hippie. Un estilo de joven novia de América, de triunfo del sueño americano, cuyo testigo se encargó de recoger y renovar, años después, Jennifer Aniston.


(Farrah con un estilo dorado de mono de seda y jersey cruzado, también de gran tendencia hoy en día)


(Guapísima con vaqueros acampanados y zapatillas en un look muy californiano de lo más juvenil)

Así que, qué mejor manera de rendir homenaje a Farrah que aprovechar el buen tiempo y la tendencia bucólica que tanto triunfa este verano, para enfundarnos preciosos vestidos de corte setentero, shorts de talle alto y sexys y ajustadas camisetas de tirantes y rememorar la época de los setenta. Yo ya he empezado con un vestido vintage setentero, usurpado del armario de mi madre, en blanco roto y de corte ibicenco, conjuntado con sandalias en plata, por aquello del glamour disco y un tanto kitsch de la época. De todos modos, puede que quizá así recordemos la aportación de Farrah al mundo de la moda y consiguamos hacer brillar con más fuerza que nunca la estrella dorada del ángel rubio.

STUDIO CITY, CA - AUGUST 13:  Actress Farrah Fawcett arrives at the Comedy Central Roast of William Shatner held at CBS Radford Studios on August 13, 2006 in Studio City, California.  (Photo by Kevin Winter/Getty Images)
(Farrah bellísima en 2006 con 58 años, después de anunciar su enfermedad)

martes, 8 de junio de 2010

Mis pies

El sábado estrené la temporada de playa. Ya no podía más. Después de un invierno en el que Barcelona ha sido más londinense que mediterránea, me sentía con tal necesidad vital de verano que no cabía ni en mi. Así que, sin dudarlo, mi amiga Laia, Él y yo, decidimos dedicar el sábado enterito a gozar de la bellísima Costa Brava. Contentos, calurosos y con ganas de sol y mar, renunciamos a las copas del viernes por la noche para poder estar frescos a la mañana siguiente. Después de abandonar la temporada de playa en octubre del año pasado, una vez en el coche, nos dimos cuenta de cuánto nos parecíamos a esos niños que, tras tres meses de vacaciones en verano, ya no recuerdan ni cómo se coge el boli. Laia y yo ni siquiera recordábamos cómo se desliza la cuchilla por las piernas, después de meses relegada al olvido por el uso de la cera; los bañadores y bikinis eran imposibles de encontrar, escondidos en el cajón del olvido. Una vez en la arena, en la bolsa de Laia no había ni rastro de crema solar y en la nuestra faltaban mi spray de protección capilar y el cenicero de cucurucho para la arena. Día uno, primer desastre. Aún así, nada comparado con el aspecto tétrico y apagado de mis pies. Lo confieso: soy una loca de atar en cuanto a pedicura se refiere. Siempre llevo mis uñas arregladas y intento cuidar la piel de mis pies, que, por herencia genètica, se deshidrata y se apaga con facilidad. Pero de tanto desear el verano, a la vista de mis pies, me di cuenta que me había acabado asaltando por sorpresa. Y ahí estaba yo, en una preciosa playa de Palamós luciendo los pies más horrorosos del mundo.

Así que he decidido ponerle remedio al problema. Pero este año me apetece una pedicura especial, y ante la original oferta que nos brindan los centros de belleza, creo que me va a costar decidirme. Puede que me decante por la Pedicura Be Cool de The Nail Concept (60 minutos / 38€), ideal para los primeros meses del verano, después de que las que algunas descuidadas nos hayamos podido dormir en los laureles... La pedicura se realiza con productos naturales y no alergénicos de la línea Qtica Smart Spa, y consiste en un completo tratamiento de hidratación, exfoliación y reparación que resulta en unos pies bellos y listos para lucir con sandalias. Otra opción es The Pink Peony, en Barcelona, (Passeig de Gràcia, 100, Principal 2ª), un precioso centro de estilo neoyorkino que cuenta con una completísima Pedicura Intensiva con Parafina (75 minutos / 50 euros) especial para los pies muy castigados y agrietados, que consiste en un baño de pies relajante con productos Dr. Hauschka, seguido de exfoliación, ultra-hidratación con evoltura de parafina, masaje y envoltura con toallas calientes que finaliza refrescando los pies con aceite de árbol de té.
Las adictas a Sexo en Nuevo y, además, atrevidas, no podéis dejar de visitar en Madrid Mi Calle de Nueva York (Alaya, 32, 1ºD), el único centro de España donde podrán realizaros en exclusiva la Ictioterapia, un novedoso tratamiento en el que tienen un principal papel los diminutos anfibios Garra Rufa (¡ante el asombro de mi amiga Magda!) que, con los pies en inmersión durante 30 minutos, se encargan de eliminar las células muertas, por lo que es un tratamiento muy eficaces en personas con problemas graves en la piel, como la soriasis.



Si lo vuestro no va de tanto atrevimiento, también podéis acudir al Hotel Mandarin Oriental de Barcelona o a los clubes Arsenal, que disponen en exclusiva de la maravillosa línea Révérence del gran pedicurista Bastien Gonzalez, fetiche entre celebrities como Sara Jessica Parker y cuyas pedicuras son las más caras y cotizadas del mundo, alabadas por un servicio que aúna calidad y cuidado estético y médico para unos pies perfectos.

¿Os habéis decidido ya? Como véis, este año toca aprovecharnos de los últimos avances de los centros de estética y disfrutar de unos pies de lujo. ¿Con cuál os quedáis?

martes, 1 de junio de 2010

Un templo llamado Rituals

Mi historia de amor y pasión por Rituals fue de las que ocurren por pura casualidad. Llevaba mucho tiempo pasando por delante de la tienda de la firma en la calle Santa Anna de Barcelona, pero nunca había reparado en su interior. Hasta que el día que lo hice, me arrepentí de haber esperado tanto tiempo. Acompañada por el que me aguanta en casa, testigo de excepción de mis locuras y excesos cosméticos, entré en ese paraíso de la cosmética, donde los aromas te abrazan y las chicas Rituals te reciben con una reconfortante taza de té. Una experiencia que consiguió que la firma pasara a formar parte de mi vida y mi día a día. Sus aromas son los míos, y puedo pasarme horas en sus tiendas abriendo botecitos y descubriendo qué mundo nuevo habrá en su interior donde viajar a través de aromas, texturas y suntuosidades.

Sin duda, Rituals engancha, aunque en España todavía no es una firma muy conocida. Para mí es un tesoro, un diamante en bruto creado, tratado y gestionado con mimo y dedicación. Rituals es sinónimo de relax y bienestar. Su filosofía se basa en cuidar sus fórmulas al máximo con tal de que los clientes puedan convertir los momentos más cotidianos de su día a día en rituales únicos. Para Rituals, lo más importante es saber apreciar las pequeñas cosas de la vida, como relajarse con un buen té, un buen baño o un masaje. Es por eso que sus tres pilares básicos son ofrecer una calidad máxima, un packaging funcional y atractivo y unos aromas excepcionales. Unos conceptos que se marcó como meta Raymond Cloosterman cuando fundó la firma en 1998, después de abandonar un gran grupo cosmético, en el que trabajó durante más de diez años, con la decisión de poder crear productos cosméticos de una manera totalmente ajena a la de las grandes multinacionales.



Para mí, el resultado está aprobado con nota. Ya no hay marcha atrás, soy fan incondicional de Rituals. Entre mis básicos favoritos están la crema corporal ultraenriquecida Magic Touch, con su inconfundible aroma a flor de cerezo –os prometo que más de una persona me pregunta qué perfume llevo después de untarme con Magic Touch– y su textura ultra rica, dos cualidades que la han convertido en un clásico de la firma que suele estar agotado en demasiadas ocasiones; el aceite corporal Shanti Chakra, con almendras dulces y rosa centifolia, que hidrata al máximo la piel y es ideal para dar masajes; la espuma de ducha Yogi Flow, cuya suave textura de nube convierte la ducha en un auténtico ritual. Los chicos también tienen en Rituals sus propios tesoros, como la espuma de ducha Himalaya Mist (que para mí huele totalmente a Él) y toda una completa gama de productos de cuidado facial y corporal, así como utensilios de afeitado. Como véis, en casa no he sido la única en dejarme arrastrar por el torbellino Rituals...

Así que, si he logrado convenceros y os atrevéis a iniciaros en los rituales de esta cuidada marca, podéis empezar por hacerlo en las tiendas de Barcelona (Santa Anna, 2) o Madrid (Fuencarral, 1). Además, en los madrileños Corte Inglés de Goya y Serrano la firma también cuenta con los primeros córners Rituals de España. Yo, cómo no, os recomiendo encarecidamente que os animéis y os dejéis llevar por el universo de aroma, relax y paz que ofrece Rituals. Estoy segura que os encantará y... ya me contaréis.

lunes, 31 de mayo de 2010

Bianca Brandolini D'adda; estilo innato

El trabajo en la revista está siendo estos días asfixiante y más agobiante de lo normal, por lo que el blog ha quedado, de nuevo, a un segundo plano. Tras cerrar la revista del mes junio, he decidido ponerme manos a la obra y presentaros en esta entrada otro de mis iconos de estilo. La elegida esta vez es Bianca Brandolini D'Adda, una francesa con raíces italianas y brasileñas que hace furor entre la jet-set europea. Con sólo 23 años, y tras su relación con el polémico enfant terrible de la aristocracia europea, Lapo Elkann, primo segundo de Bianca, nieto de Gianni Agnelli y heredero del imperio Fiat, Bianca ha pasado de ser una joven aristócrata residente en París a pasear su amor por las calles de Saint Tropez, París o Milán con un estilo perfectamente conjuntado entre ambos. Una relación que la ha colocado en el ojo del huracán de la prensa del corazón italiana y la ha llevado a ocupar las páginas de revistas del prestigio de Vanity Fair España o Vogue UK.

Jake And Dinos Chapman Opening At The ProjectB Gallery
Hija de los condes Ruy y Georgia Brandolini, además de sangre azul, por sus venas corre también una pasión por la moda que huele a herencia genética, ya que que su madre trabajó en Valentino y su hermana, Coco, hace lo propio en Oscar de la Renta y Alberta Ferreti. Es así como Bianca ha sabido pulir un estilo tan propio como único. Admiradora del look, la valentía y la fuerza de Coco Chanel, una mujer que supo liberar de restricciones la figura femenina de los años veinte, Bianca toma su testigo para crear un outfit con carácter que mezcla tendencias con el objectivo de conseguir su propio estilo. Así, si bien durante el día suele decantarse por looks muy casuals caracterizados por jeans pitillo, camisetas o túnicas de algodón, maxicinturón, blazer y bailarinas o sandalias Miu Miu; es por la noche cuando el look de Bianca adopta su máximo esplendor. De este modo, afirma ser capaz de acudir a un acto nocturno enfundada en un extremado modelo de noche de Giambatista Valli o Balmain combinado con flip-flops de The Row. Amante de looks extremados, las piezas más it del armario de fiesta de Bianca son los vestidos, que deben cumplir siempre con una condición: ser muy largos o muy cortos.

65th Venice Film Festival: Valentino:The Last Emperor - Party

Ella, que admira sus largas piernas como la que más, suele decantarse por los segundos, por lo que es muy fácil encontrarla en fiestas enfundada en minivestidos que realzan sus larguísimas piernas.

Vogue.it: Milan Fashion Week Womenswear A/W 2010


(imagen reciente de Bianca en la fiesta que Vanity Fair y Gucci organizaron con motivo del Festival de Cannes 2010)

El look se completa con sandalias o peep-toes con taconazo, que aportan a la niña aristócrata un toque de rebeldía estilo Kate Moss o Sienna Miller. Esa es la clave de sus looks, lograr un conjunto con toques casual, ya sea mediante un maquillaje en tonos nude casi imperceptible –muy alejado de los ahumados en negro, tan típicos para la noche y que todas nos empeñamos tanto en llevar– o bien por lucir su melena suelta, al más puro estilo sol y playa. Un punto rebelde que es la guinda del estilo de Bianca Brandolini quien, a diferencia de otros jóvenes aristócratas europeos como Andrea Casiraghi o su novia Tatiana Santo Domingo, no hace alarde de una dejadez total que no pega con su condición social. Ella se limita a crear un look a medio camino entre la elegancia francesa y el glamour italiano para pincelarlo con toques de hippie-chic. Un estilo elegantemente descuidado que denota una elegancia, un estilo y un savoir faire tan bellos como innatos. Si os gusta, ya podéis ir tomando nota.

(PD: Acabo de comprarme la edición de Vogue del mes de junio y veo que proponen a Bianca Brandolini como chica it! Que conste que no ha tenido nada que ver con mi elección para esta entrada!!)

martes, 20 de abril de 2010

Nostalgia de Alicia

Stills from Tim Burton s Alice in Wonderland surreal fantasy movie
Por fin, el pasado viernes se estrenó en nuestro país la esperada versión de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton. Habría querido hablaros antes del furor que tal estreno ha desatado en el mundo de la moda y la belleza, pero bueno, los que hayáis leído la entrada anterior ya sabréis porqué no he podido hacerlo. Lo haré ahora porqué vale la pena echar un vistazo a la vorágine que ha arrastrado a que varias marcas decidan dedicarles colecciones especiales o limitadas a la película en cuestión. ¿Acciones de marketing? Algunas supongo que sí, para aprovecharse de un tirón tan esperado e intentar rascar ingresos extra en una época que no destaca precisamente por su bonanza económica. Pero la verdad es que yo, como gran fan que soy de la película, estoy encantada con ello.
Todavía, como mi amigo David bien sabe, no he podido ver la peli de Burton pero si por algo recuerdo mi infancia es por la Alicia de Disney. Lo recuerdo con la nostalgia que provoca pensar en tiempos pasados (sobre todo si son de la infancia) cuando recuerdo los enfados de mi hermano cuando yo, sin consultar con nadie, decidía que era el momento de volver a ver la película por cuarta vez diaria. Me encantaba la aventura de esa Alicia que, sola y sin miedo, se adentra en un mundo lleno de orugas que fuman, conejos con prisa, flores que hablan, gatos desquiciados, sombrereros que toman té mientras cantan cosas sin sentido y una Reina de Corazones que, casada con un marido inútil, sólo desea cortar la cabeza a cualquiera que no acate con sus órdenes. Sin quererlo, al comprarme la película, mis padres consiguieron que Alicia pasara a ser un simple dibujo de Disney y pasara a ser una parte de mi vida. Por eso, por todo lo que me transmite el personaje, y sin tener en cuenta que ya estoy más cerca de los treinta que de mi niñez, celebro la iniciativa de estas marcas que han decidido rescatar a Alicia y sus maravillas.

Así que las alicia-maníacas sólo tenéis que dejaros sucumbir por algunos de los caprichitos que la moda pone a nuestro alcance. Como por ejemplo los de la nueva colección de Swarovski que, aunque normalmente no es santo de mi devoción, esta vez se aliado con Disney para crear la nueva colección limitada Alice in Wonderland. Para ello, la firma se inspirado en los paisajes del submundo de Underland para crear una colección muy Tim Burton, donde la estética surrealista, gótica y con toques vintage inunda anillos, brazaletes, pendientes y colgantes.


(Anillo de la Reina de Corazones y colgante Cheshire Cat, ambos basados en los personajes de la nueva película de Tim Burton)

Otra famosa firma de joyería, en este caso Tous, no ha dudado ni un segundo en lanzar también su propia colección inspirada en Alicia, que se compone de un universo de flores, lazos y espejitos de estilo anticuario. Todo un deleite para los sentidos y la vista que refleja la fantasía y el delirio del cuento de Lewis Carroll.



Las beautyaddicts como yo también estamos de enhorabuena, y es que, a través de la marca de esmaltes de uñas OPI, tenéis a vuestro alcance la colección limitada Alice in Wonderland, que incluye cuatro esmaltes de uñas en tonos que se inspiran en la película, como el rojo sangre, el rojo naranja, el azul Alicia (este es mi favorito, más que nada por la verdadera relación entre el tono y el vestido de Alicia) y un morado brillante. Y también en belleza, la marca de cosméticos inglesa Urban Decay (que en España puede encontrarse mayoritariamente en las tiendas Sephora) ha lanzado la preciosa y onírica paleta de sombras de ojos Alice in Wonderland, que incluye 15 sombras de ojos con tonos de nuevo inpirados en la película y dos lápices de ojos. Lo verdadero bonito del set es que la caja se despliega como los míticos cuentos desplegables de cuando éramos pequeñas y, además, cada sombra de ojos está bautizada con un nombre o una frase que alude a la película, como ejemplifican los tonos Madhatter, Drink me, eat me, Underland o Alice.



Como podéis imaginaros, a las propuestas de estas firmas les siguen también algunas marcas de moda como Bershka o Oysho que se han lanzado a resucitar la imagen de la Alicia de Disney para crear camisetas y divertidos pijamas. En fin, un revival en toda regla que habrá que ver si acaba de gustar o no, pero teniendo en cuenta que, sólo tres días después de su estreno, la película ya lleva recaudados 7,6 millones de euros, la moda Alicia parece que va a tener cuerda para rato. Y yo, que pensaba que era la única que, junto con mi amiga Laia, recordaba aquello del "feliz, feliz no cumpleaños", pues qué queréis que os diga, ¡que estoy encantada!

De vuelta de todo

Madre mía... sabía que hacía tiempo que tenía que actualizar el blog, lo que ignoraba era el tiempo que hacía que no escribía... La verdad es que, desde la última entrada hasta hoy, he vivido una etapa de cambios en mi vida, pero no por eso menos estresante. El último día que escribí no sabía que los cimientos de mi trabajo se tambalearían un poquito, ni que, por fin, nos mudaríamos a ese piso, el nuevo piso que tantas ganas teníamos de hacer nuestro, ni de lo estresante y agobiante que me resultaría tal mudanza (¡pensaba que sería más fuerte!), ni que Orange tardaría tanto en reponerme mi conexión a Internet, ni que todo esto se juntaría con ese anhelado viaje a Londres que hacía ya 4 meses que esperaba, ni que, ya que estamos, me cortaría el pelo de manera radical tardando tanto en acostumbrarme a mi nuevo yo... Y así, sin darme cuenta, mi blog ha estado dormido durante dos meses y un día....
Desde aquí os pido disculpas, como ya he hecho tantas veces... Pero ahora he vuelto y, después de volver a aplicarme con las nuevas noticias, tendencias, nuevos productos y nuevas it-girls, prometo estar pronto de vuelta con nuevas cositas que contaros, sólo faltaba! Pero, sobre todo, lo que más espero es que continuéis ahí para leerme como hasta ahora.

Como siempre... besitos trendy!

viernes, 19 de febrero de 2010

Patinazos made in Spain

Como ya podréis imaginaros este post lo voy a dedicar a las celebrities que se atrevieron a acudir hechas unos espantapájaros en la gala de los Goya. Nunca entenderé cómo es posible que, teniendo la posibilidad de vestirse con las mejores firmas, las mejores joyas, calzarse los mejores zapatos y dejarse peinar por los "mejores" peluqueros, ellas sean capaces de acudir a los actos públicos hechas unos verdaderos zafios. En fin, siempre tiene que haber quien resbale con el atuendo inadecuado ese día o quien viva para acudir a actos públicos dando la nota. Adelante, pasad y juzgad vosotras.

Empezando la lista por la última posición, encontramos a Belén Rueda.

Siempre he considerado a Belén una mujer elegante que sabe elegir muy bien los atuendos adecuados. Pero esta vez escogió un vestido en caramelo dorado de Carolina Herrera New York con el que sólo logró decepcionarme. Realmente, el corte del vestido no está mal, la pequeña cola es bonita y el escote halter asimétrico me encanta, pero no me encaja el resultado final. Creo que más bien es por la mezcla de un color tan tostado con esos brillos asimétricos, me parece excesivo para una mujer de su edad y, además, el conjunto la hace más mayor. El maquillaje de Belén tampoco es para nada el adecuado. ¿Qué hizó? ¿Pasarse por la cara un rodillo empapado de Titanlux naranja? Definitivamente, no supo escoger su base de maquillaje ideal y el resultado es un aspecto de bronceado de cabina muy poco favorecedor.

El número nuevo es para el estilismo de Natalia Verbeke.

¡Y dale con el total look brilli brilli! Natalia es demasiado guapa para dejarse enredar con un estilismo de choni venida a menos... pero ahí está, tan contenta. El vestido de paillettes doradas de Antik Batik fue un patinazo tremendo. Es excesivamente llamativo y parece dos tallas más grande que la de Natalia. El resultado: parece que haya tomado prestado el vestido de fiesta del armario de su abuela, por la forma anticuada del modelo, sin escote y de manga larga (que ya es decir que a mi no me guste, con lo que adoro los vestidos retros...). Por si no fuera poco, un maquillaje demasiado chillón acaba de completar un look que tendríamos que mirar con gafas de sol; eso sí, desapercibida seguro que no pasó.

En la octava posición he colocado a la siempre excesiva Paz Vega.
Ella llegó como siempre, con sus aires de diva que vive en Los Ángeles, pero... no. Contradiciendo de nuevo a la mayoría de blogs y revistas de moda, el modelo en negro brillante de Hannibal Laguna no me gusta nada. El escote en palabra de honor en forma de corazón arquitectónico y la doble falda me resultan demasiado cargantes. Además, tampoco me gusta el aire futurista del conjunto. Pero Paz es Paz, y ella, si no destaca, no está tranquila. Lo demostró también con su peinado, un recogido despeinado de forma imposible al más puro estilo Amy Winehouse que aportaba un aspecto demasiado desaliñado a tanto vestido recargado.

La séptima posición es para Emma Suárez.

No acabo de creerme que Emma llevara de verdad un Armani Collezioni. A mí más bien me parece que salió de casa con la toalla de la ducha a cuestas. Además, la ausencia casi total de maquillaje y ese recogido a modo de coleta playera, todavía ayudaban más a creer que a Emma se le había hechado el tiempo encima. El vestido recto en negro y palabra de honor no sólo es soso, sinó que no tiene ni forma ni gracia. El escote parece que esté a punto de caer por su propio peso y mostrar, a todo el mundo que quiera verlos, los encantos de Emma.

En el número seis he colocado a una grandísima actriz: Pilar Castro.
¿A qué especie de acto bucólico e infantil se creía que iba Pilar? La forma del vestido de Manoush no está mal... si tienes 13 años. Algunos se empeñan en ver en su estilo una declaración de homenaje al New Look del gran Christian Dior, pero yo sólo veo un vestido de lo más inadecuado. No me gusta ni el color caramelo tostado, ni el vuelo de la falda, ni, por supuesto, ese escote que parece que va a reventar en cualquier momento. Por no ser excesivamente mala, sólo salvaría la lazada de gasa en beige que, al menos, pega con los zapatos y rompe una horrible monocromía marronosa. Tampoco merecen ninguna declaración de intenciones los zapatos beige adornados con extraños floripondios, que redondean un conjunto que parece ideado para visitar el País de las Maravillas.

En la posición del ecuador se encuentra la actriz Fanny Gautier.

Simplemente, excesiva y desacertada. Fanny escogió un modelo en blanco roto con una amplísima falda de tul y corsé a juego, del que no he podido encontrar el diseñador (y no me extraña...). La actriz se tomó al pie de la letra la tendencia lencera que inunda la nueva temporada de primavera/verano y dejó bien visible su sujetador negro, que se asomaba sin complejos por debajo del corsé. Un look totalmente desastroso con el que no sé si quería recordar a la mítica Madonna ochentera vestida de Jean Paul Gaultier, o recordar sus tiempos como profesora de ballet en Un paso adelante. Por si no fuera suficiente, ella remató el conjunto con un maquillaje que la empalidecía y un recogido hacía atrás con tupé que la hacía más mayor.

En la cuarta posición aparece Mar Regueras.

Mi pregunta es... ¿Mar terminó la noche literalmente engullida por su vestido de Francis Montesinos? De verdad, que el monumental traje rosa con estampado de flores acuarela, a mí me parece que tiene vida propia... El vestido tiene metros y metros de tela que no hacen más que ensanchar la anatomía de Mar y hacer que se pierda entre un mar de coloridos ropajes. Tampoco me gusta nada la mezcla de colorines, azules, ocres y rosas, le da un aspecto de collage sin pulir, muy en la línea del diseñador más emblemático de la Movida, que ya vemos que, aún con el paso de los años, sigue presentándonos sus colecciones demasiado difíciles de digerir.

Y llegamos ya a los últimos puestos. En la tercera posición, una asidua a las listas de las peor vestidas: la ministra Ángeles González-Sinde.

Está claro que a la ministra le gusta la originalidad pero creo el diseño de Amaya Arzuaga no tiene ninguna explicación. Horrible el escote en volantes arquitéctonicos que parece que vaya a ahogarla en cualquier momento. Por no hablar de la caída de la falda que le tapa hasta los pies. Con tanta plata y tan poca piel al aire, parece totalmente desaparecida dentro de su vestido. Para redondearlo, la ministra se decantó por un maquillaje en tonos blancos de estilo victoriano pero muy poco actual, que conseguían aportarle un aspecto cansado al conjunto del rostro. Evidentemente, las sombras en los párpados en tono rosa pálido no ayudaron a mitigar el efecto.

Esta vez, la segunda posición es para la estilista Cristina Rodríguez.

Ay, Cristina, Cristina... Cómo era de esperar, ella hizo gala del peculiar estilo al que ya nos tenía acostumbrados en el programa Supermodelo, y se plantó con un vestido arquitectónico de escote halter en gris perla, del que tampoco he podido encontrar el diseñador. No es que me disguste la tendencia de lo rígido, pero en su justa medida, y Cristina aquí se excede sin mesura. No entiendo a qué se debe el ¿adorno? que le sobresale en la cintura, ni el floripondio dorado que se colocó en medio del vestido. Por no hablar del espantoso tocado que competía con el moño (a cuál más grande) para sobrepasar en tamaño a su cabeza. Por sacar algo bueno del estilo, sólo salvaría los botines en nude que sí son bonitos, pero no sé si encajan demasiado bien con el resto del atuendo. En fin, que no, que Cristina no suele gustarme. Y en esta ocasión tampoco me defraudó.

Y, finalmente, en la primera posición: Bimba Bosé.

¿Es Miguel Bosé en los ochenta con el pelo teñido de rubio ocre? ¡No! Es su sobrina Bimba vestida, cómo no, por su inseparable David Delfín. Imposible entender el traje de tres piezas en amarillo que escogió la modelo e imposible entender también tal combinación del atuendo con unos salón de Louboutin. La verdad es que Bimba empieza a cansarme. Cuando apareció en las pasarelas, su llegada y su estilo me gustaban, ya que su aire andrógino pero femenino aportaba aire fresco en un mundo donde la mayoría de modelos parecen cortadas por un patrón idéntico. Hoy en día, Bimba ha llevabo su pasión por David Delfín y su androginia hasta tal punto que me resulta inquietante. ¿Y esa manía por teñirse el pelo del mismo color que sus vestidos? De verdad, a mí, tanto musa como diseñador, empiezan a aburrirme con su halo de supuesta post-modernidad transgresora.

Y hasta aquí llega mi segunda parte sobre los estilos de los Goya. Como ya os dije, en España somos tan diferentes que hasta nos plantamos plumas en la cabeza, un escote arquitectónico imposible o nos teñimos del mismo color que nuestros vestidos. ¿Diferencia? ¿Patinazo? ¿Trangresión? No lo sé. Pero, ¿qué sería de las galas sin ellas?

jueves, 18 de febrero de 2010

Red Carpet made in Spain

El pasado domingo se celebró en Madrid la última edición de los Premios Goya 2010 y, como escuché decir hace poco en televisión, lo que más nos impacta de los galardones de nuestro cine es qué divertido presentador hará de maestro de ceremonias y analizar los vestidos de las celebrities asistentes. Yo, cómo no, estoy de acuerdo. Y después de ver y analizar los modelos de la última gala de los Premios Goya 2010, sigo pensando que tenían razón con aquello de Spain is different; somos tan different que aquí hacemos hasta verdes las alfombras rojas. El número de esperpentos que se dignó a desfilar por la alfombra fue muy elevado, aunque quizá no tanto como otros años. Sigo pensando que muchas de nuestras celebrities todavía deben pulir mucho su estilo y adoptar un poco más de sentido de la vergüenza cuando van a un acto público, pero, aún así, este año me he llevado muy gratas sorpresas con los nuevos talentos de nuestro cine que, además de traer un soplo de aire fresco en la gran pantalla, también lo traen en las grandes galas. Así que, si bien continué viendo demasiados horrores entre las que desfilaron por la alfombra, también debo reconocer que este año fue quizá uno de los más glamourosos en mucho tiempo. En este post, cómo no, os pondré mi dos particulares listas de las mejor y peor vestidas de la noche. Lástima que mi amiga Magda y yo no hayamos podido esperarnos a la publicación del post para criticar y alabar los estilos que más nos disgutaron y agradaron de la noche –en los que, sorprendentemente, diferíamos bastante–. Espero que, aún así, tanto ella como las demás disfrutéis con mi lista y que hagáis esos comentarios que tanto me alegran y me encanta leer.

Empiezo, pues, por mis diez mejores estilos, como siempre, desde el final. Ocupando el décimo lugar se encuentra uno de estos nuevos talentos del cine español del que os hablaba al principio del post: Manuela Velasco.
El modelo de Christian Dior en verde agua con incrustaciones de cristal en el pecho y la cintura era realmente precioso. Aún así, Manuela está en las posiciones tan bajas porque hay algo del outfit general que no me acaba de cuadrar... creo que no se la veía cómoda con el vestido, quizás era demasiado largo o le venía un pelín grande. Y es una lástima, porque yo soy de las que piensa que en la vida no se tienen demasiadas oportunidades para lucir un vestido firmado por la maison Dior, así que, si te llega, debes saber aprovecharla. Manuela no trabajó demasiado ni su pelo ni su maquillaje –el peinado y el make up eran prácticamente inexistentes– y el aspecto final era confuso y parecía que estuviera más en una prueba de vestuario que no en la verdadera gala de los Goya. Pero para mí, un Dior como este no deja de ser un Dior... así que sólo por lo precioso del vestido, Manuela se cuela en mi lista de las más destacadas.

Más nuevos talentos en la lista de las más elegantes de la noche. Por delante de Manuela se sitúa la modelo y actriz Blanca Romero.

Sí, ya sé que a muchos no os gustará este estilo sobrio y, sí, puede que también soso. Pero no sé... a mi el conjunto de dos piezas de Carolina Herrera se me antoja con un aire cincuentero vintage que me llama mucho la atención. Blanca supo escoger muy bien una de las tendencias más rabiosas de la nueva temporada de primavera/verano: el binomio blanco y negro. Con falda lápiz larga de raso y talle alto, y blusa de seda, me pareció que un modelo muy refinado y elegante. Ella supo darle ese aire retro que yo creo que buscaba, simulando ondas en el cabello con un recogido bajo y escogiendo un maquillaje suave en el que destacaban unos intensos labios en rouge. Me encantó el estilo, pero sólo una pega: el bolso. El Dior que llevó (demasiado parecido al clásico 2.55 de Chanel...) está muy bien para una tarde compras, pero no para la alfombra roja.

La octava posición es para la actriz protagonista de Los cronocrímenes: Bárbara Goenaga

La actriz se sumó a la fiebre que últimamente consigue que las celebrities se pirren por vestirse de blanco en las grandes ocasiones. Para ello, eligió un bonito vestido palabra de honor en blanco roto de Ralph Lauren Collection. Me encanta el corte romano de la falda y también el escote, que a Bárbara le sienta como un guante. El cinturón en plata –a conjunto con el clutch–, también del diseñador neoyorquino, le da al conjunto un toque de rebeldía que rompe el estilo de niña buena que podría aportar el vestido por sí solo. Bárbara escogió un maquillaje muy pulido en tonos nude que no recargaban el look, pero erró con el peinado que, aunque me encanta el flequillo, el elevado moño no hacía más que hacerla mayor.

La séptima posición el controvertido diseño de Irene Visedo.

¡Por fin una ocasión en la que Irene se suelta la melena (nunca mejor dicho) y se desprende de la aburrida imagen que compartía con su personaje de Cuéntame! Puede que no os guste el Louis Vuitton de estampado leopardo y escote corazón, pero a mi me impresionó. En un año en el que estamos más que hartas de celebrities vestidas con corte sirena en nude o rosa palo, Irene supo dar la vuelta a la rabiosa tendencia del leopardo y vestirse de fiesta con ella. El resultado es arriesgado y complicado pero, por eso mismo, a mí me encanta. Eso sí, la actriz se excedió con ese pelo afro que hacía extraño su atuendo, aportándole cierto aire a personaje de Los Picapiedra.

Escalando la sexta posición, otro de los jóvenes talentos de nuestro país: Leticia Dolera.
Con este modelo de tafetán de seda en rojo pasión firmado por Cortana, Leticia dio una lección de estilo sobre cómo llevar un vestido en un color que puede ser realmente complicado (el ejemplo más reciente es el horrendo aspecto de Cameron Díaz en la última edición de los Globos de Oro). Me encanta el escote corazón con drapeados de tela y, sobre todo, la preciosa falda abullonada que a las muy delgadas como Leticia aporta una sensación de volumen preciosa. Sinceramente, el modelo le sentaba como un guante a la catalana que, eso sí, se equivocó con un recogido demasiado tirante que acentúa la delgadez de su constitución, y con un maquillaje muy oscuro que no conjuga nada bien con el tono claro de su piel.

En el puesto del ecuador he querido destacar a una guapísima Nausicaa Bonín.

Nausicaa estaba alucinante con este modelo de gran escote en la espalda de Amaya Arzuaga. La actriz, a quien tengo mucho cariño porque casi he visto crecer en la tele, fue una de las más guapas de la noche. Y es que Nausicaa acertó en todo. Me encanta como le queda el tono del vestido y también celebro su atrevimiento a la hora de lucir un complicado diseño lleno de plisados. Excelente también la combinación del blanco con los zapatos salón en plata, cuya hebilla le da un aire como a Dorothy, la protagonista de El Mago de Oz. Para redondear el look, la actriz también dio en la diana con un maquillaje suave con ahumados marrones en los ojos y nude en los labios, y con un favorecedor recogido con flequillo ladeado. Resultado: un diez para Nausicaa que, aún siendo una novata en alfombras rojas (!o verdes¡), consiguió eclipsar a muchas de las grandes.

Siguiendo con el ránking, en el puesto número cinco un clásico de la elegancia: Goya Toledo.

Como era de esperar, Goya no deufradó y volvió a ser una de las más elegantes de la noche con este impresionante modelo negro de Elie Saab. Lo que más destaco del vestido es el cuerpo en pedrería, que se ajusta com un guante al cuerpo de la actriz, resaltando su anatomía. La falda de volantes no es precisamente santo de mi devoción, pero el conjunto es realmente bonito. Y aunque el traje es evidentemente elegante, he situado a Goya en el quinto puesto porque su estilo, al igual que el de su amiguísima Penélope, empieza a aburrirme un poco. Si bien si reconozco en Goya una elegancia que podríamos llamar innata, me gustaría verla alguna vez con algo menos principesco y más innovador.

Llegamos ya a los últ imos puestos. La tercera posición se la lleva esta vez Marta Etura.
Marta se decantó en la gala por un precioso vestido rojo anaranjado de Oscar de la Renta. Hubiera preferido que el tono fuera un poco menos naranja y más pasión, pero la verdad es que Marta estaba impresionante. El escote en palabra de honor con drapeados funciona a la perfección con la falda de volantes, cuya caída no resulta excesiva, un error que podría haber recargado demasiado el conjunto. Aún así, Marta peca con el peinado, luciendo una melena lisa, sosa y sin forma que se cargó un outfit perfecto. La actriz tampoco se lució con el maquillaje y pecó de demasiado natural. Quizá lanzarse con unos labios en rouge habría aportado un poco más de espectacularidad al conjunto final.

Escalando hasta la posición de plata se encuentra la actriz Silvia Abascal.
Simplemente precioso era el diseño en blanco nacarado firmado por, cómo no, Elie Saab (de veras, el día que encuentre algún modelo de este modisto que no me guste será toda una hazaña). Los plisados de la falda y su caída son sencillamente divinos, un look que se completa con el bonito adorno en pedrería del cinturón y los tirantes. Perfecto el toque de color y atrevimiento que aporta el clutch morado y que, junto con la pedrería, rompe la monotonía del conjunto. La única pega que le veo al traje es el escote, que no es el más adecuado para la forma del pecho de la actriz; Silvia goza de un pecho prominente y el escote del vestido le daba un aspecto caído. Más allá del vestido, la actriz se equivocó con un maquillaje demasiado excesivo, con delineados muy profundos en negro de estilo setentero que no conjugaban con el resto del conjunto. Por el contrario, me parece perfecta la melena peinada en ondas al agua que le aporta una dosis extra de elegancia.

Y por último, el primer puesto es para Verónica Sánchez.
Guapísima y atrevida, Verónica dejó por una vez de ser fiel a Dolores Promesas y se presentó a la gala con un diseñó negro, corto y con pedrería de Elie Saab (que hace triplete en mi lista) y zapatos de Louboutin. Puede ser que yo sienta una debilidad especial por Verónica y su estilo, pero esta vez la actriz arriesgó, siendo una de las pocas asistentes que se decidió por el corto, y triunfó. Su estilo porta un aire de renovación en este tipo de eventos, en los que los vestidos largos y el estilo princesita empiezan a saturarnos. Me encanta el juego de pedrería que, aunque debería pesar lo suyo, no carga el look, sinó que le aporta un toque moderno a la alfombra roja, haciendo un guió a las tendencias de este año, tan inmersas en las lentejuelas, los brillos y las tachuelas. Perfectos también el maquillaje en tonos jugosos (aunque se excedió un poco con el colorete) y el recogido con mechones sueltos, que le da un aire bohemio de despreocupación y frescura.

Con Verónica Sánchez cierro mi lista de las mejor vestidas de la gala de los Goya 2010. Se que en muchos casos estaréis en desacuerdo conmigo, pero es lo que tiene el Spain is different, que nuestras artistas se atreven con diseños menos estandarizados y clonados, contrariando a las celebrities estadounidenses. Así que, ya sabéis, como en la diferencia y la variedad está el gusto, aquí estaré esperando vuestros comentarios.

lunes, 15 de febrero de 2010

Sentimiento flamenco

Aunque parezca mentira por el título, no me gusta la música flamenca. Es más, ese cantar desgarrado me pone mal cuerpo. No, tampoco me gustan las sevillanas, ni sé bailarlas y nunca he ido a Sevilla en abril. Así que no sé por qué me apasionan los trajes de flamenca. Los volantes interminables, las larguras cubriendo los pies, las mangas abullonadas... vestidos que transmiten fuerza, garra, pasión y dolor a partes iguales y que yo, de niña, me moría de ganas por poseer uno. Así que os confieso con este post otra de mis pasiones ocultas e inconfesables: admirar desde el silencio la hermosura de un traje flamenco bien hecho. Con esto no me refiero a esos típicos de lunares con bata de cola que hoy en día deberían guardarse en el Museo de los Horrores, sino a aquellos que abanderan la modernización del vestido flamenco, desprendiéndolo de los horribles lunares de colores imposibles para revestirlo en la monocromía de sedas, lentejuelas, flecos y organza y subirlo al podio de la moda.

A la cabeza de esta revolución se encuentra la culpable de que yo esté ahora mismo escribiendo este post: Vicky Martín Berrocal. Y aunque algunas ya hayáis puesto el grito en el cielo, lo cierto es que Vicky lleva cuatro años diseñando moda flamenca y revolucionando un mundo que empezaba a apestar a rancio. Su llegada ha aportado a los trajes de flamenca un aire moderno y renovador que nadie antes había sabido darle. Con ello, Vicky por fin encontró su sitio y los que no creían demasiado en ella como diseñadora –influidos por los prejuicios de su vida de mujer de...– han tenido ahora que tragarse sus palabras viendo la calidad de la moda que lleva la firma de Vicky. Así es cómo, lo que empezó en 2006 con la colección Al Alba, dedicada a su hija, culminó la pasada semana en la Semana de la Moda Flamenca de Jerez, donde Vicky presentó su última colección: Sentir.

(La modelo Laura Sánchez, que lleva años siendo la cabeza visible de los desfiles de Vicky Martín Berrocal, posa con un modelo de seda en blanco, en el que destacan los volantes exagerados en la falda y las mangas, dejando el escote y el cuerpo sin adornos ni colores para resaltar así la figura femenina. El escote también desciende y se adorna con exclusiva pedrería de la India)

De nuevo con la modelo Laura Sánchez como musa indiscutible de sus trajes, Sentir mostró el crecimiento de Vicky como profesional de esta rama de la moda, con vestidos puramente trabajados en telas nobles y acabados de lujo. Modelos de flamenca, sí, pero creados por una mujer y para mujeres, lo que demuestra esa tremenda feminidad que desprenden y que los convierte en trajes incluso llevables mucho más allá de las ferias. Precioso el vestido en negro cubierto de paillettes. Aquí la falda pierde el protagonismo que tenía en el anterior para no recargar un conjunto ya muy brillante de por sí, y la manga se alarga para adoptar la forma romántica con volantes en la muñeca.

Me parece también muy bonito este modelo en blanco de inspiración setentera cuyos flecos aportan más movimiento al vestido que, no oblidemos, que está teóricamente pensado para bailar. En esta ocasión pierden protagonismo también las mangas, que quedan libres de adornos y volantes, para dejar en primer plano una falda sin mucho volumen y los flecos.

Con estos bonitos modelos, termino este extraño post dedicado a una rama poco conocida de la moda y sobre la que nunca pensé que escribiría. Seguramente nunca llevaré un traje de Vicky Martín Berrocal ni de ninguna otra diseñadora quizá más asequible. No sé ni para qué querría yo un traje de flamenca, pero aún así no puedo evitar que la esencia artística y bien trabajada de estos preciosos diseños me ilumine y encandile con un hechizo especial. Pero es que a mí, lo que me gusta es la moda en toda su esencia; desde los estilos más indie y underground, pasando por el vintage, las más rabiosas tendencias, la alta costura, el prét-à-porter y las cadenas de mass-moda. Así que, lo que hace Vicky no deja de ser moda, repleta de arte, estilo y sentimiento flamenco. Y en mayúsculas.